Nuestro humilde homenaje a Ricardo Castilla, la entrevista que le hiciera su hijo, Martín Castilla a Angel Marcos.
“UN EMBAJADOR DE CHACARITA
Por Martín Castilla
Viernes 13 de febrero de 2009
MARSELLA.- Podía sentirlo, por todo aquello que le habían contado de pequeño, pero nunca imaginó que tanta emoción lo inundaría por completo. En los arrabales de San Martín o en los confines de Francia, la pasión y la emoción es la misma. Después de cierta edad, cada quien es responsable de su historia. En cada rostro hay claras contraseñas del pasado, hasta pueden escrutarse sensaciones por venir. Inexplicables. Martín, que tiene 30 y viene desde Madrid, entrega una mirada absorta y cara de profunda emoción cuando tiene al ídolo que nunca vio jugar, pero que su padre le contó con lujo de detalles cada uno de sus movimientos. Algo parecido a lo que le ocurre a la generación de Messi con Maradona.
Vale aclarar que en este caso no se trata de Maradona, que tanto revuelo ha generado por estos lados. Ni tampoco de Messi, la figura del momento en el fútbol mundial. La situación se da alrededor de Angel Marcos, aquel delantero emblema del Chacarita campeón de 1969. Con 65 años, apareció en el lobby del hotel argentino y lo primero que hizo fue desgranar recuerdos con otro hincha de Chacarita al que el corazón le bombeó a mil pulsaciones.
Marcos oficia de comentarista en la señal de TV de L´Equipe, llegó a Francia en 1971 y se quedó con Susana, la mujer que lo acompaña desde que vivía en la Argentina. “Jugué mucho tiempo en Francia y gané algunos títulos, pero nunca sentí ni viví nada parecido como aquel de Chacarita del 69. Siempre aparece un hincha argentino que me devuelve a esos años”, recuerda, inconsciente de una pronunciación que delata su pertenencia a esta tierra. Vive nueve meses al año en Nantes y los otros tres en Cannes, pero dos o tres días a la semana los pasa en París, por esa ocupación mediática que atiende desde hace más de cinco años. Desde que se retiró, en 1979 -tras jugar cuatro años en Nantes, con un título, y otros cuatro en Toulouse-, su rastro se perdió para los ojos argentinos, pero durante un tiempo fue una suerte de trotamundos con el buzo de DT: dirigió en Francia, Egipto y Emiratos Arabes, entre otros destinos.
Hace tiempo que no vuelve a Buenos Aires. Pero este año tiene decido hacerse un espacio para estar presente en los 40 años del máximo título de la historia de Chacarita. Para Marcos hay lazos muy significativos. “Tengo muchas ganas de volver a estar cerca de que aquella hazaña -reconoce-. De ver a algunos compañeros. A veces uno pierde la dimensión de lo que se logró con Chacarita. Será que uno se pone viejo? pero este año voy a volver. Espero que sea con el equipo en primera”, promete frente a ese hincha al que esta ciudad le dio dos motivos para darse por cumplido: ver Argentina-Francia y estar cerca del ídolo al que admiró a la distancia por aquellos relatos de la infancia que le quedaron a fuego. En su memoria. En su corazón. “